
Publicación científica
Autor: Tomás Torres Barbero
Se suele asumir que un psicólogo con más años de práctica trabaja mejor. Un estudio con 72 terapeutas argentinos emparejados por edad, marco teórico y ámbito de trabajo puso a prueba esa idea. Se midió el estilo personal del terapeuta, es decir, la forma propia que cada profesional tiene de conducir la sesión: qué grado de estructura, qué distancia emocional mantiene, cómo dirige su atención. Dentro de ese estilo interesaba especialmente la flexibilidad instruccional: la capacidad de adaptar las reglas y el encuadre del tratamiento a cada paciente en lugar de aplicar siempre el mismo formato. Es un rasgo importante porque favorece la alianza terapéutica, uno de los mejores predictores de buenos resultados.
Los resultados resultan interesantes: los años de ejercicio no llevan a los terapeutas a desarrollar un estilo particular: no existe un «estilo del terapeuta veterano» hacia el que converjan con el tiempo. Y tampoco producen por sí solos mayor flexibilidad: se puede atender durante veinte años y seguir trabajando de manera rígida. La conclusión es que la flexibilidad requiere entrenamiento específico, práctica deliberada y una actitud activa del terapeuta sobre su propio modo de trabajar. La experiencia es una condición necesaria, pero no suficiente, para obtener buenos resultados terapéuticos.
Link de la publicación completa: https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/20009/1/estilo-personal-terapeuta.pdf
