
Publicación científica
Autor: Dr. Hugo Simkin
El capítulo “Subjective and Psychological Well-being Within the Five-Factor Personality Model: Integrating Religion and Spirituality” fue publicado en el libro Culture, Personality and Well-Being, editado por Emilio Moyano-Díaz y publicado por Springer.
El trabajo aborda una pregunta central para la psicología de la personalidad y del bienestar: cómo se relacionan la personalidad, la espiritualidad, la religiosidad y el bienestar subjetivo y psicológico. Aunque en el lenguaje cotidiano espiritualidad y religiosidad suelen utilizarse como términos equivalentes, desde una perspectiva psicológica resulta importante diferenciarlas.
La espiritualidad puede entenderse como una orientación personal hacia la trascendencia, la búsqueda de sentido, el propósito vital y la conexión con una realidad más amplia. La religiosidad, en cambio, se vincula más directamente con creencias, prácticas, rituales, normas e instituciones culturalmente organizadas.
En el capítulo se propone integrar estos fenómenos dentro de la Teoría de los Cinco Factores, una teoría derivada del conocido modelo de los Cinco Grandes factores de la personalidad: neuroticismo, extraversión, apertura a la experiencia, amabilidad y responsabilidad. Desde esta perspectiva, la espiritualidad puede pensarse como una posible sexta tendencia básica de la personalidad, relativamente estable y vinculada con la autotrascendencia. La religiosidad, en cambio, se analiza como una adaptación característica: una forma concreta, social y culturalmente moldeada, mediante la cual las personas expresan sus disposiciones personales en contextos religiosos específicos.
También se examina cómo los distintos rasgos de personalidad se asocian con diferentes formas de vivir la espiritualidad y la religiosidad. Por ejemplo, la apertura a la experiencia se vincula con búsquedas espirituales más flexibles y orientadas al significado; la responsabilidad, con formas más normativas e institucionales de religiosidad; la amabilidad, con expresiones prosociales y compasivas; la extraversión, con formas comunitarias y expresivas de participación religiosa; y el neuroticismo, con experiencias de conflicto religioso, culpa o crisis espiritual.
Una de las ideas centrales del capítulo es que la religiosidad no es necesariamente beneficiosa o perjudicial para el bienestar en sí misma. Su efecto depende de cómo se articula con la personalidad de cada individuo y con su contexto cultural. En algunos casos, las creencias y prácticas religiosas pueden ofrecer sentido, apoyo social, regulación emocional y propósito vital. En otros, pueden convertirse en una fuente de tensión o malestar.
De este modo, se propone un modelo integrador para comprender cómo la personalidad, la espiritualidad y la religiosidad contribuyen al bienestar subjetivo —como la satisfacción con la vida— y al bienestar psicológico —como el propósito, el crecimiento personal y la coherencia vital—.
Link de la publicación: https://doi.org/10.1007/978-3-032-25985-1_6
